Este artículo fue elaborado utilizando respuestas de acceso público presentadas en respuesta Solicitudes de Información emitidas por los reguladores bancarios. Resume y sintetiza los temas, las perspectivas y la información contenidos en dichas respuestas únicamente con fines informativos. El artículo no representa las opiniones de ningún regulador, respondiente, institución o de la Firma, y no debe interpretarse como asesoría legal, regulatoria o de cumplimiento.
Resumen Ejecutivo

La mayoría de quienes respondieron afirma que la definición propuesta de práctica insegura o no sólida dota a las agencias de la capacidad de actuar antes de que los riesgos desencadenen un declive precipitado en la condición financiera, incluidos eventos de liquidez e incidentes de ciberseguridad. Con un 93.33% de respuestas, el apoyo se centra en un estándar basado en la materialidad, vinculado a la operación prudente y a los riesgos para el Fondo de Seguro de Depósitos. Un grupo más pequeño advierte que los umbrales de «probable» y «daño financiero material» podrían restringir la acción prospectiva frente a amenazas de baja probabilidad pero alto impacto. El desafío central es garantizar claridad y consistencia sin reducir indebidamente la capacidad de los supervisores para abordar los riesgos operativos y cibernéticos emergentes.
Conclusiones clave:

- Los partidarios citan el estándar de dos elementos: contrario a los estándares generalmente aceptados de operación prudente y, de continuar, probable que dañe materialmente a la institución o presente un riesgo material de pérdida para el Fondo de Seguro de Depósitos.
- Los defensores enfatizan un enfoque de supervisión prospectivo y basado en riesgo, incluido el uso apropiado de las MRA.
- Algunos comentaristas argumentan que el requisito de daño material «probable» podría impedir que los supervisores aborden proactivamente incluso riesgos severos.
- Los críticos advierten que la propuesta podría impedir abordar riesgos de baja probabilidad pero alto impacto y podría reducir el precedente de larga data.
- Varios comentaristas destacan que los problemas no financieros, ciberataques, fallas de proveedores, fallas operativas, pueden causar pérdidas financieras rápidas y necesitan una vinculación clara con el daño material.
- Otros señalan que la claridad ayudará a la gerencia a priorizar los riesgos, pero los términos indefinidos arriesgan interpretaciones inconsistentes.
- Algunos recomiendan incluir explícitamente los incidentes de ciberseguridad y las dependencias de terceros dentro del alcance de las prácticas inseguras o no sólidas.
Conclusión principal:
La mayoría de quienes respondieron cree que la definición propuesta proporciona autoridad adecuada para abordar proactivamente los escenarios de riesgo precipitado, incluidos los incidentes de liquidez y ciberseguridad. Sin embargo, varios advierten que el umbral de «probable»/»daño material» y los términos indefinidos podrían limitar la intervención oportuna frente a amenazas de baja probabilidad pero alto impacto, a menos que se aclaren.

La Pregunta (Ref. #3)
¿La definición propuesta de práctica insegura o no sólida (enfocada en los riesgos materiales para la condición financiera de una institución y que generalmente requeriría que una práctica, acto u omisión imprudente, de continuar, probablemente dañe materialmente la condición financiera de la institución) proporciona a las agencias autoridad adecuada para abordar proactivamente los riesgos que podrían causar un declive precipitado en la condición financiera de una institución, como un evento de liquidez o un incidente de ciberseguridad?
Respuesta Directa a la Pregunta del Expediente

El balance de las respuestas (93.33% de respuestas) indica un amplio acuerdo en que la definición propuesta dota a las agencias de la capacidad de actuar cuando las prácticas son contrarias a los estándares prudentes y probablemente dañen materialmente la condición financiera o al Fondo de Seguro de Depósitos.

Los partidarios afirman que la definición alinea la supervisión con el riesgo financiero sustantivo y apoya el uso prospectivo de las MRA para instituciones excepcionalmente vulnerables a los choques.

Múltiples comentarios afirman que los riesgos no financieros, incluidos los ciberataques y las fallas de proveedores, pueden traducirse rápidamente en daño financiero material, encajando en el estándar propuesto cuando se vinculan al impacto financiero.

Varias partes interesadas argumentan que el umbral de daño material «probable» podría impedir las respuestas proactivas frente a amenazas de baja probabilidad pero alto impacto, reduciendo la supervisión preventiva.

Algunos comentaristas solicitan la inclusión explícita de los incidentes de ciberseguridad y las dependencias de terceros para garantizar una acción oportuna bajo la definición.

Otros enfatizan la necesidad de vincular el riesgo material a impactos objetivos y demostrables en la solvencia y la liquidez para sostener una aplicación de sanciones consistente y basada en riesgo.

Introducción
La Pregunta 3 plantea si la definición propuesta de práctica insegura o no sólida proporciona a las agencias autoridad adecuada para abordar proactivamente los riesgos que podrían causar un declive precipitado en la condición financiera de una institución, como un evento de liquidez o un incidente de ciberseguridad. A lo largo del expediente, quienes respondieron opinaron sobre si un estándar basado en la materialidad, vinculado a la operación prudente y a los riesgos para el Fondo de Seguro de Depósitos, permite una supervisión prospectiva.
Lecciones Históricas en la Evidencia

Quienes respondieron subrayan que la autoridad de supervisión debe seguir siendo prospectiva y estar fundamentada en los estándares generalmente aceptados de operación prudente, con flexibilidad para escalar preocupaciones antes de que se cristalicen. Señalan que vincular las acciones al daño material probable puede mejorar la consistencia, pero advierten que los umbrales excesivamente estrechos o la terminología ambigua pueden socavar la supervisión preventiva. Varios enfatizan que las fallas operativas y los eventos cibernéticos rápidamente se vuelven financieros, reforzando la necesidad de conectar las deficiencias no financieras con el daño material para una intervención oportuna.
El Desafío

El expediente revela una tensión práctica entre claridad y flexibilidad: definir la práctica insegura o no sólida de manera estrecha en torno al daño financiero material apoya una aplicación consistente, pero arriesga no captar exposiciones de baja probabilidad pero alto impacto. Términos como «estándares generalmente aceptados de operación prudente» siguen siendo debatidos, y quienes respondieron advierten que el lenguaje indefinido puede generar interpretaciones inconsistentes. Vincular los riesgos cibernéticos y operativos de terceros a un daño financiero demostrable antes de la escalación es otro desafío recurrente.
Métricas en Evolución
Quienes respondieron evalúan repetidamente la adecuación a través del lente de la materialidad, «probable que dañe materialmente» a la institución o presente «riesgo material de pérdida» para el Fondo de Seguro de Depósitos, y mediante la referencia a impactos objetivos en la solvencia y la liquidez. También ponderan el estándar prospectivo a través de las MRA, enfatizando cuándo una firma es «excepcionalmente vulnerable» a los choques. Los críticos cuestionan si el umbral de «probable» pasa por alto los riesgos de baja probabilidad pero alto impacto, mientras que los partidarios lo consideran el umbral correcto para una supervisión consistente y basada en riesgo.
Un Marco Inspirado en los Aportes

Surge un marco implícito de dos elementos: identificar las prácticas contrarias a la operación prudente, y luego evaluar si su continuación probablemente dañaría materialmente la condición financiera o al Fondo de Seguro de Depósitos. Los supervisores aplicarían herramientas intermedias, en particular las MRA, de manera prospectiva cuando las vulnerabilidades sean significativas, especialmente para los riesgos cibernéticos y operativos, mientras reservan la aplicación formal de sanciones para los problemas no remediados. Varios comentaristas buscan criterios más claros de materialidad y estándares prudentes para garantizar la previsibilidad y la acción oportuna.
Caso de Estudio
Un patrón representativo en los comentarios vincula las debilidades operativas y cibernéticas con los resultados financieros: un comentarista enfatiza que los ciberataques, las fallas de proveedores y las principales fallas operativas pueden causar pérdidas reales y rápidas, e insta a aclarar la conexión entre dichos problemas y el daño financiero material antes de emitir MRA. En consonancia con esto, otros señalan que las MRA pueden estar justificadas cuando una institución es excepcionalmente vulnerable a los choques, ilustrando cómo el estándar de materialidad propuesto puede apoyar la supervisión proactiva cuando las vías de riesgo hacia el daño financiero están claramente articuladas.

Recomendaciones
- Aclarar el significado de «estándares generalmente aceptados de operación prudente» para reducir las interpretaciones inconsistentes y fortalecer la previsibilidad.
- Incluir explícitamente los incidentes de ciberseguridad y las dependencias de terceros dentro del alcance de las prácticas inseguras o no sólidas para garantizar una acción oportuna.
- Proporcionar orientación sobre cómo vincular los problemas no financieros, ciberataques, fallas de proveedores, fallas operativas, con el daño financiero material para las MRA y la aplicación de sanciones.
- Abordar las preocupaciones sobre el umbral «probable» para que los riesgos de baja probabilidad pero alto impacto puedan mitigarse proactivamente cuando corresponda.
- Vincular las evaluaciones de materialidad a impactos objetivos y demostrables en la solvencia y la liquidez para mantener un estándar consistente y basado en riesgo.
- Preservar la supervisión prospectiva garantizando que el estándar de las MRA apoye la acción cuando una institución sea excepcionalmente vulnerable a los choques.
- Mantener la claridad de que las prácticas que presentan un riesgo material de pérdida para el Fondo de Seguro de Depósitos caen dentro de la definición para apoyar una intervención decisiva.
Conclusión

En balance, el expediente respalda que la definición propuesta proporciona autoridad adecuada para que las agencias aborden proactivamente los riesgos que podrían desencadenar un declive precipitado en la condición financiera, incluidos los eventos de liquidez y los incidentes de ciberseguridad. La mayoría de quienes respondieron apoya un enfoque basado en la materialidad, vinculado a la operación prudente y al Fondo de Seguro de Depósitos, junto con MRA prospectivas. Aun así, varios instan a realizar ajustes para que el estándar «probable» y los términos indefinidos no impidan las respuestas frente a amenazas de baja probabilidad pero alto impacto. Con aclaraciones específicas, la definición puede preservar tanto la consistencia como la intervención oportuna.
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