Este artículo fue elaborado utilizando respuestas de acceso público presentadas en respuesta a las Solicitudes de Información emitidas por los reguladores bancarios. Resume y sintetiza los temas, las perspectivas y la información contenidos en dichas respuestas únicamente con fines informativos. El artículo no representa las opiniones de ningún regulador, quienes presentaron comentarios, institución ni la Firma, y no debe interpretarse como asesoría legal, regulatoria o de cumplimiento.
Resumen Ejecutivo

La Pregunta 5 plantea si «probable» es el estándar de probabilidad correcto para considerar que una práctica es insegura o no sólida, si son preferibles alternativas (por ejemplo, «razonablemente previsible»), si debería establecerse un porcentaje mínimo de probabilidad, y si debería considerarse un estándar que no implique una probabilidad prospectiva. Los aportes muestran una división: algunos apoyan mantener «probable» con salvaguardas basadas en evidencia, mientras que muchos argumentan que es ambiguo o un umbral demasiado alto que podría pasar por alto riesgos de baja probabilidad/alto impacto. Varias partes interesadas advierten contra los umbrales numéricos y favorecen formulaciones sensibles a la severidad o basadas en la previsibilidad. El desafío central es equilibrar la claridad legal, la flexibilidad de supervisión y la captura de riesgos de cola sin pruebas rígidas de porcentaje.
Conclusiones clave:

- Una parte interesada apoya «probable» como el estándar apropiado para las prácticas inseguras o no sólidas.
- Una parte interesada vincula «probable» con jurisprudencia vinculante y solicita evidencia demostrable y cuantificable para respaldar las determinaciones.
- Varias partes interesadas describen «probable» como ambiguo y sugieren «razonablemente previsible» como más claro y viable.
- Los aportes centrados en el consumidor enfatizan los riesgos que son «razonablemente previsibles», no solo los que son «probables».
- Una parte interesada advierte que establecer un umbral mínimo de probabilidad «invita al retraso», mientras que una presentación de la FDIC señala que las agencias solicitaron comentarios sobre si establecer un porcentaje.
- Quienes respondieron destacan preocupaciones de riesgo de cola: una pérdida de baja probabilidad pero muy grande puede ser tan peligrosa como una pérdida menor de mayor probabilidad.
- Varios aportes señalan que el riesgo esperado depende tanto de la probabilidad como de la magnitud, y que «probable» establece un umbral más alto que «posible».
Conclusión principal:
Los aportes se inclinan en contra de depender únicamente de «probable», favoreciendo estándares sensibles a la severidad y basados en la previsibilidad sin umbrales de porcentaje fijos. Si se mantiene «probable», quienes respondieron instan a una orientación clara, basada en evidencia, alineada con la materialidad y capaz de captar riesgos de baja probabilidad/alto impacto.

La Pregunta (Ref. #5)
¿Es «probable» el estándar apropiado para especificar la probabilidad de riesgo requerida para que una práctica, acto u omisión se considere una práctica insegura o no sólida? ¿Es otro término más apropiado, por ejemplo, «razonablemente previsible», «podría razonablemente», «inminente», «probabilidad anormal»? ¿Deberían las agencias especificar un porcentaje mínimo de probabilidad? De ser así, ¿cuál sería un porcentaje mínimo de probabilidad apropiado? ¿Deberían las agencias considerar un estándar que no implique una evaluación de una probabilidad prospectiva?
Respuesta Directa a la Pregunta del Expediente

Idoneidad de «probable»: el sentimiento mayoritario de las respuestas (66.67%) cuestiona el uso de «probable» como único estándar, citando la ambigüedad y el riesgo de excluir daños de baja probabilidad/alto impacto; una minoría (33.33%) apoya mantenerlo.

Términos alternativos: varias partes interesadas abogan por «razonablemente previsible» o «podría razonablemente esperarse» como formulaciones más claras que captan mejor los riesgos emergentes.

Porcentaje mínimo: los aportes aconsejan no establecer un umbral de probabilidad fijo.

Severidad y pérdida esperada: quienes respondieron enfatizan que el riesgo debería ponderar la probabilidad y la magnitud; por ejemplo, pérdidas improbables pero catastróficas pueden justificar la acción.

Estándares más allá de la probabilidad explícita: algunos aportes favorecen estándares basados en la previsibilidad (por ejemplo, «riesgo indebido razonablemente previsible») y determinaciones de materialidad basadas en evidencia, sin exigir probabilidades cuantificadas.

Si se mantiene «probable»: quienes respondieron instan a alinearlo con la jurisprudencia y a exigir evidencia demostrable y cuantificable, junto con la claridad de que «probable» es un umbral más alto que «posible».

Introducción
La Pregunta 5 plantea si «probable» es el estándar apropiado para especificar la probabilidad de riesgo para considerar que una práctica es insegura o no sólida; si términos como «razonablemente previsible», «podría razonablemente», «inminente» o «probabilidad anormal» encajan mejor; si debería especificarse un porcentaje mínimo de probabilidad; y si debería considerarse un estándar que no implique una probabilidad prospectiva.
Lecciones Históricas en la Evidencia

El razonamiento de quienes respondieron subraya que los filtros de probabilidad rígidos pueden impedir la intervención oportuna, especialmente para los riesgos de cola. Argumentan que la terminología ambigua fomenta la inconsistencia, mientras que los umbrales numéricos pueden retrasar la acción. Por el contrario, vincular las determinaciones a evidencia demostrable y cuantificable, y a la materialidad, fundamenta la supervisión y mitiga la ambigüedad, particularmente cuando se complementa con un análisis centrado en la previsibilidad y la severidad.
El Desafío

Operacionalizar un estándar de probabilidad en los exámenes es difícil: «probable» puede interpretarse como «muy probable», pero los supervisores deben captar daños significativos aunque menos probables. Los porcentajes fijos arriesgan una falsa precisión y retraso, mientras que los términos indefinidos arriesgan la inconsistencia. Las agencias deben conciliar el lenguaje temporal de «de continuar», la materialidad y la necesidad de actuar frente a riesgos indebidos previsibles sin depender excesivamente de estimaciones probabilísticas.
Métricas en Evolución
Los aportes enfatizan los juicios basados en evidencia y el pensamiento de pérdida esperada, «el riesgo esperado es una función de la probabilidad y la magnitud de un riesgo», y señalan que «probable» es un umbral más alto que «posible». Algunos instan a exigir evidencia demostrable y cuantificable para respaldar las conclusiones, mientras que otros piden estándares de previsibilidad que no dependan de estimaciones de probabilidad explícitas.
Un Marco Inspirado en los Aportes

Surge un patrón implícito: anclar las determinaciones de inseguro o no sólido en la materialidad; exigir evidencia demostrable y cuantificable; considerar tanto la probabilidad como la severidad; evitar umbrales de porcentaje rígidos; y proporcionar orientación cualitativa clara sobre términos como «probable», «razonablemente previsible» y «de continuar», garantizando que los riesgos de cola no queden excluidos.
Caso de Estudio
En los documentos, un grupo apoya «probable» cuando se vincula con la jurisprudencia y la evidencia (por ejemplo, exigiendo un análisis demostrable y cuantificable), mientras que otro grupo advierte que «probable» puede pasar por alto riesgos de baja probabilidad/alto impacto y prefiere enfoques de «razonablemente previsible» o sensibles a la severidad. Ambos grupos desaconsejan los porcentajes de probabilidad fijos, favoreciendo la claridad cualitativa y los juicios basados en materialidad.

Recomendaciones
- Si se mantiene «probable», alinearlo explícitamente con la materialidad y exigir evidencia demostrable y cuantificable para respaldar las determinaciones.
- Proporcionar una formulación complementaria basada en la previsibilidad (por ejemplo, «riesgo indebido razonablemente previsible») para captar los riesgos emergentes y de cola no bien captados por «probable».
- No establecer un porcentaje mínimo de probabilidad fijo; los aportes advierten que dichos umbrales invitan al retraso y a una falsa precisión.
- Incorporar el razonamiento de pérdida esperada que pondere tanto la probabilidad como la magnitud, de modo que los riesgos de baja probabilidad/alto impacto sean accionables.
- Aclarar cómo se relaciona «probable» con «podría razonablemente esperarse», utilizado en contextos de supervisión, para garantizar una aplicación consistente.
- Definir la cláusula «de continuar» para reducir la ambigüedad temporal y proporcionar ejemplos prácticos de daños calificables.
- Enfatizar la orientación cualitativa y los estándares de documentación por encima de los cortes numéricos para promover la consistencia y la flexibilidad.
- Revisar periódicamente los resultados de la aplicación para garantizar que los riesgos de cola y los riesgos indebidos previsibles se capten sin sobreamplitud.
Conclusión

En la Pregunta 5, los aportes no convergen en «probable» como el único estándar de probabilidad; muchos instan a enfoques de previsibilidad y sensibles a la severidad que eviten umbrales numéricos rígidos. Un camino pragmático es mantener «probable» solo con orientación clara y basada en evidencia, vinculada a la materialidad, mientras se utiliza también el lenguaje de previsibilidad para captar riesgos de baja probabilidad/alto impacto. Las agencias deberían evitar los requisitos de porcentaje mínimo y permitir estándares que no dependan de estimaciones de probabilidad explícitas. Esto equilibra la claridad, la flexibilidad y la cobertura de los riesgos de cola.
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